Hijo único
El hijo único.


Creo que la gente suele meterse en asuntos tan íntimos que llegan a molestar mucho más de lo que se imaginan. Que si estás soltero o soltera, “¿Cuándo te casas?” o “Ya se te pasó el tren”; si te casas y aún no tienes hijos, “¿Para cuándo el bebé?” o “Se están tardando para encargar”. Y así podría hacer una larga lista en cada caso. 

Tengo solamente una hija y también nos llovían los comentarios de los que estamos hartos, por ello hoy enlisto algunos. Al final de este post les contaré porqué si no solía meterme en asuntos tan íntimos de otras personas, de un tiempo para acá me lo tengo estrictamente prohibido. 

Comentarios desagradables cuando tienes hijo único


Va a crecer muy solita/o. Por supuesto que nunca estará sola porque tiene padres, primos, tíos, abuelos, amigos, compañeros de escuela… un sinfín de personas a su alrededor que le harán compañía toda su vida. Tener hermanos no es garantía de compañía eterna. 

Los hijos únicos se crían muy tristes. Es como decir que los hermanos se crían muy peleoneros, lo cual tampoco es verdad. La felicidad no depende de la compañía. Más hermanos no te hacen más feliz. 

Se hará envidiosa, berrinchuda y caprichosa. Mi hija no hizo berrinches. Confieso que una vez lo intentó, pero le impuse “un hasta aquí” y jamás lo volvió a intentar. Por otra parte, le enseñé a compartir, jugar con otros niños, a que no podía tener todo y ahora puedo decir con alegría que le encanta dar y comprende cuando no se le puede dar todo lo que desea. 

Será celosa, no te va a dejar que te acerques a ningún bebé. ¡Mentira total! A mi hija todo el tiempo de han fascinado los bebés. Es ella la que me pide que tome en brazos a los bebés que conocemos, porque claro que después de mi quiere hacerles cariños, abrazarlos y cargarlos ahora que es grande. 

Vas a batallar horrores con la escuela. Mi hija tiene excelentes calificaciones, así que nuestra relación con las escuelas ha sido magnífica. Nunca un reporte y jamás una calificación baja. 

Tendrá problemas para socializar. Ninguno hasta el momento. Es tímida y tantea bien con quienes hacer amistad, pero siempre ha tenido su grupo de amigas y amigos en cada grado escolar, o grupo de actividades al que asiste. 

Le hace falta un hermanito. ¿Quién lo dice?, ¿Por qué asumen que en MI familia hace falta una personita más?, ¿Quién les da el derecho a determinar si debo o no tener más hijos? ¡Qué abuso! 

¡Y si esto me tiene hasta la madre! Lo peor es cuando le dicen al niño: ¿Verdad que quieres un hermanito? 

¡¡Entonces sí es el colmo!! Qué gente tan metiche y tomar a un niño o niña para decirles algo así es un golpe ruin, bajo y que debería ser castigado. 

Y como se los conté al principio, siempre he procurado ser prudente en cuando a temas de pareja e hijos se refiere; pero luego de vivir una lamentable experiencia con una amiga aprendí a cerrar la boca aún más, les cuento: 

“Mi amiga” fue la primera de mi grupo en casarse y poco a poco fueron contrayendo matrimonio las demás. Conforme se iban embarazando, no faltaban las preguntas a “mi amiga” (que había sido la primera en casarse), a lo que ella respondía con evasivas e incluso parecía aborrecer a los niños. Pasó el tiempo y todas teníamos hijos menos ella. Entonces llegó la lamentable noticia, pues “mi amiga” padecía un cáncer en la matriz que al no atenderlo se regó por otros órganos de su cuerpo. La internaron, no había más qué hacer pero no se lo dijeron; no quería que nadie la fuera a visitar y sólo permitió la entrada de otra amiga. Cuando ésta llegó a verla, “mi amiga” le dijo con una enorme sonrisa: “Ya me operaron, voy a estar bien y ahora sí tendré un bebé”. Pocos días después falleció y todas aquellas que la fregaron por no embarazarse se sentían pésimo, obviamente.